En mi caso no hubo anillo de compromiso en una cajita aterciopelada ni una declaración sorpresa, de rodillas, frente al mar o los glaciares, al estilo hollywood...
Fue más bien algo criollo, tomando cerveza y mohito en el downt town matías del centro. Nos pusimos a hablar y de repente empezamos a hacer planes: vivir juntos en unos meses y divertirnos pensando como y cuando queríamos que fuera nuestro casamiento.
No hubo una declaración sorpresa, pero si me sorprendí porque fue un gran momento para los dos. De repente había llegó el tiempo de hacer más cercano el futuro que siempre veíamos a lo lejos.
Y fue así, no se si llamarlo compromiso o proposición... fue el día en que confluyó lo que cada uno quería de la vida y de la relación.
PD: durante más de seis años de noviazgo tuvimos cada uno media moneda colgada, que casualmente, dejamos de usar desde que empezamos los planes Ya estaba todo dicho y en marcha
7 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Que romantico emi!!!!
ResponderEliminarFlor