Justo con el arribo de la ola polar a Buenos Aires nos pusimos a hacer más averiguaciones de la luna de miel.
No se si influyó la sensación térmica bajo cero o el viento que te topa, pero estamos más decididos que antes a que el destino sea una playa.
Hoteles con muchas piletas, all inclusive para arrasar con mohitos y tragos con sombrillitas de colores, palmeras, reposeras, sol... De paso la ilusión me ayuda a pasar el frío.
23 de julio de 2009
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