No entiendo como hay gente que confirma que va a un casamiento y después no va, sin más... Más allá de la relación con los novios y lo que implique la ausencia, la confirmación supone que al invitado se lo tuvo en cuenta para armar las mesas (ardua misión), calcular la bebida, comida, cotillón, etc.
Cualquiera puede tener imprevistos de último momento, pero me parece que la mayoría de los confirmados ausentes en las fiestas de casamientos peca de informalidad.
En tiempos donde los costos casamenteros se multiplican conforme a como crece la lista de invitados, no está bueno que pase esto. Y tampoco que los no confirmados que te caen de sopetón o los que dijeron que iban a ir solos caigan con una pareja de último momento.
29 de julio de 2009
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