22 de junio de 2009

El Vestido I

Partí del concepto básico de que el vestido no podía costar, ni por asomo, lo mismo o más que la Luna de Miel.

Por supuesto que quiero ser la reina ese día, pero gastar una suma dolarizada en una prenda que voy a usar una vez sola en mi vida no entra dentro de mis parámetros.

El vestido blanco tampoco… El color blanco como la leche la verdad es que no me seduce ni un poquito.

Luego de una entrevista con una diseñadora top, que me ofreció puntillas londinenses obviamente cotizadas el libras esterlinas, encontré una profesional muy recomendada que me tras definir el modelo me mandó a Eleven (Once, ni más ni menos) a comprar mis telas.

En el Once suceden cosas como que el valor de la misma tela varía de un día para otro en más de $100, o de un negocio al otro. Nada está escrito, hay regateo, pero los vendedores no tienen tanta onda como los que venden mantas y hamacas paraguayas en las playas de Brasil.

3 comentarios:

  1. Antes que nada, felicitaciones por la inicitaiva!!! no, la de casarte no, la del blog!! jajjaja (mentirilla).
    Esto me viene barbaro porque el año pasado hice un curso de blogs y ahora laburo con comunicaciones.
    Cohincido en que no podes gastar + $ en el vestido que en la luna de miel, por suerte el regateo en Brasil con el vendedor de colchas te sirvió para ir entrenandote.
    te quiero Emi! y me pone feliz que te cases con el hombre de tu vida!!! Alfon

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  2. si necesitas regateo acordate que tengo hecho el master y el posgrado!!! jajajaj Juli

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  3. incluime en el post del vestido!! que te ayudè a elegir las telas!!! Agus

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