19 de junio de 2009

Una tarea de todos los días

Después de las vacaciones y luego de varios meses sin preparativos, con lo esencial ya reservado (salón y DJ), de repente organizar un casamiento se convirtió en una actividad casi diaria. Todos los días hay algo que hacer: por teléfono, por mail, personalmente, en Internet, etc.
Disfruto de todo esto, me divierte mucho, pero soy conciente de que me lleva mucho tiempo. Eso si, para cuando no hay nada para hacer, nada como delirar con la posible luna de miel en google. Navego por el norte de Brasil, el Caribe, Europa y cualquier página que ofrezca fundamentalmente ¡¡ofertas!!
Dicen algunos de mis amigos que ya se casaron que si no te separas antes de la fiesta, con la tensión del los preparativos de último momento y especialmente con el armado de las mesas, no te separas más. No lo se aún, no llegué a esa etapa.
El futuro esposo también hace cosas, a su ritmo, hace. De vez en cuando me copo y le encargo varias tareas… Por suerte también disfruta de organizar y nos acompañamos mucho. El único detalle es que tiene la “memoria de un mosquito”, a veces sufre de amnesias temporales y pretende volver a debatir sobre temas que ya resolvimos.

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